El alcalde Bloomberg impulsa una agenda verde para Nueva York

 

Además de prohibir la espuma de poliestireno y abrir paso a los coches elécticos, el alcalde de Nueva York ha impulsado un nuevo reto para la ciudad: los desechos alimenticios. Nueva York entierra 1,2 millones de toneladas de desperdicios en vertededores todos los años con un coste de 80 dólares por tonelada. Esos desechos podrían usarse como fertilizantes o convertirse en energía por un precio mucho más bajo. Lo que sería positivo para el medio ambiente... y los contribuyentes. Esta primavera, Nueva York puso en marcha el programa piloto para recoger los desechos de cada familia en Staten Island para su compostaje. Si este plan funciona bien, se instaurará en toda la ciudad.  

"Por el momento, tenemos la tecnología más verde y el gobierno más transparente del país. Haremos que la ciudad de Nueva York se convierta en líder nacional en la puesta en marcha de coches eléctricos. Este año colocaremos cargadores piloto que permitirán a los conductores recargar sus baterías en 30 minutos en contraste con las 8 horas que suele costar habitualmente.

 

Trabajaremos con el Ayuntamiento para crear un Código de Construcción para que un 20% de todos los nuevos espacios públicos de aparcamiento estén preparados para los vehículos eléctricos, creando hasta 10.000 puntos de aparcamiento para ese medio de transporte en los próximos siete años. Añadiremos 50 coches eléctricos más a la flota de vehículos de la ciudad así como los seis primeros taxis eléctricos en las carreteras, con el objetivo de lograr que lleguen a un tercio en 2020. 

 

Haremos continuo el servicio de Ferry de East River que ya empezamos con nuestro socio Speaker Quinn y el ayuntamiento, que ha resultado ser todo un éxito. 

 

Y el mayor cambio en nuestra red de transporte llegará en verano con un programa de bicicletas para el país. Sé que Marty no puede esperar. El uso público de bicicletas ha sido un éxito en todas las ciudades donde se ha instaurado y aquí ofreceremos a los neoyorkinos la posibilidad de desplazarse más rápido. Todos estos cambios en el transporte nos ayudarán a conseguir uno de los objetivos fundamentales del plan para Nueva York: darle el aire más limpio de una ciudad grande en el país. 

Recordad que aire limpio significa vivir más. Incluso si no te preocupa el cambio climático, limpiar el aire es bueno para la salud. En cuanto al cambio climático, hemos reducido las emisiones de carbono un 16% en tan sólo cinco años. 

 

Ahora, pedimos a las empresas de la ciudad a unirse a nosotros y reducir las emisiones un 30% en diez años. Además, daremos los pasos necesarios para otro de nuestros objetivos: doblar la tasa de reciclaje de la ciudad y alcanzar el 30% en 2017. A través del Comisario de Sanidad John Doherty hemos puesto en marcha un plan. Empieza por facilitar el reciclaje para todos, a través de 1000 nuevos contenedores de reciclaje en las calles. También haremos posible el reciclaje de plásticos.

 

Como parte de nuestro programa para la gestión de desechos sólidos una compañía privada, SIMS, abrirá la mayor planta de reciclaje de Norteamérica en Sunsent Park. Una vez abierta aceptará todo tipo de plásticos desde contenedores de ensaladas a carcasas de cedes dará 100 puestos de trabajo y enseñará cómo reciclar a niños. La planta contará con una de las mayores instalaciones de energía solar de nuestro ciudad y la mayor turbina de aire desde que los holandeses construyeron los molinos de viento en New Amsterdam. El presidente de SIMS, Bob Kellman está aquí presente hoy y le quiero dar las gracias por ayudarnos a crear un futuro más verde. A medida que reciclemos más plásticos alcanzaremos el objetivo de atajar los desechos alimenticios. Arrojamos 1,2 millones de toneladas de comida en vertedores todos los años con un coste de 80 dólares por tonelada. Esos desechos pueden ser empleados como fertilizantes o convertidos en energía por mucho menos dinero. Algo que beneficia al medio ambiente pero también a nuestros contribuyentes.

 

Esta primavera pondremos en marcha un programa piloto para recoger los desechos orgánicos de cada familia en Staten Island para su compostaje. Si funciona, ampliaremos el plan a toda la ciudad. Asimismo, comenzaremos a reciclar alimentos en los colegios de toda la ciudad. No hay mejor manera de enseñar a las futuras generaciones la importancia de reciclar que a través de convertirlo en la rutina de sus colegios. Ha sido todo un éxito allí donde lo hemos implantado y me gustaría agradecer el apoyo de los padres. Sé que algunos de ellos están aquí hoy, por favor poneos de pie para que podamos daros la mano. 

 

En este sentido, un producto que es imposible de reciclar y que no es biodegradable es el polietireno. Sin embargo, no es sólo negativo para el medio ambiente, sino para los contribuyentes. Este producto aumenta el coste del reciclaje en 20 dólares por tonelada, porque necesita eliminarse. Por ello, un producto que sabemos que es destructivo desde el punto de vista medio ambiental, que cuesta dinero y que puede ser fácilmente reemplazado, es algo de lo que podemos prescindir. Así, con la ayuda de Speaker Quinn y del Ayuntamiento trabajaremos para adoptar la prohibición de este material en los envases de alimentos de nuestras despensas y resturantes. Y no os preocupéis: la bolsa de plástico y la taza de café sobrevivirán. 

 

Del mismo modo que nuestra agenda es ambiciosa, lo será tamién nuestra disciplina fiscal que nos ha ayudado a combatir la recesión económica mejor que otras ciudades. Equilibraremos nuestro presupuesto para hacer más con menos y no subiremos los impuestos. En mi campaña de 2009 anuncié que no los aumentaríamos y se ha cumplido. Continuaremos viviendo con nuestros medios y no pondremos en marcha contratos que no podamos pagar. 

 

Seguiremos también manteniendo nuestra visión a largo plazo y con esta visión conduciremos a la ciudad al éxito. Hemos logrado mucho pero queda todavía mucho por hacer. Nuestra ciudad es más fuerte que nunca pero puede serlo todavía más si trabajamos juntos".

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